El Pacamara

Es un extraordinario híbrido producto de un cruce artificial entre la Variedad Pacas, de El Salvador y la Variedad Maragogipe, de Brasil. La variedad Pacas a su vez, es una mutación de la Variedad Bourbon, y la Margoipe es una mutación de la Variedad Typica. Es un híbrido "intra-específico", un cruce entre dos especies iguales de donde toma las características de ambas.

El Pacamara tiene un abolengo genético que comenzó a gestarse en 1958 en los jardines experimentales del Instituto Salvadoreño de Investigaciones del Café, ISIC y en algunas fincas escogidas. De su ancestro, la Variedad Pacas, recoge su bajo tamaño –adecuado para cosecharlo--, sus distancias internodales más cortas, su productividad, su resistencia a condiciones agro-ecológicas adversas como vientos, sol y sequías, y su adaptabilidad a diversidad de terroirs. Del Maragogipe hereda su vitalidad de planta, su resistencia en general, la exuberancia de sus hojas, el tamaño enorme de sus granos, y notablemente, su superioridad de taza. El Pacamara es uno de los grandes éxitos que la caficultura salvadoreña le ofreció al mundo del café especial.

La Variedad Pacas, según el relato de don Alfredo Pacas Trujillo, fue una mutación espontánea obtenida en un jardín de cafetos que su padre, don Alberto Pacas Figueroa había creado allá por 1930, en el casco de su Finca San Rafael, sita en el Volcán de Santa Ana, en El Salvador, a 4,000 pies de altura. Ese jardín se había poblado con cafetos de variedades como Margogipe, Bourbon, Arábigo, Robusta y San Ramón, que don Alberto encontraba en distintas áreas de la finca y los escogía por su prometedora apariencia. Ahí surgió un cafeto de grandes virtudes que impresionaba por su gran productividad, resistencia y otras bondades agronómicas. En un principio se pensó que era un Híbrido del San Ramón y el Typica, pero más tarde se confirmó que era una Mutación Natural de esas variedades, pues su progenie mantenía los mismos fenotipos, o rasgos visibles.

El Maragogipe, o "grano elefante" es una variedad que se encontró en la Provincia de Maragogipe, en Brasil, en 1870. Dotado de porte alto, hojas grandes, granos enormes pero de poca producción. La taza de este café es de notable puntaje, la calidad de su cafeína le vuelve un excelente movilizador de ácidos grasos y esto produce gran energía natural. Posee un agradable amargo y eso hace del Pacamara, un café muy preferido para acompañarlo con pastelería dulce.

La Taza del Pacamara

Los Catadores Q del Programa de Aseguramiento de Calidad de Café Granja La Esperanza la definen así:

"En nuestro Pacamara, encontramos aromas de chocolate y nueces acompañadas de hierbas dulces que realzan el carácter de este gran café."

Aroma/Fragancia:Chocolate blanco, nueces, almendras y hierbabuena.

Acidez: Media.

Cuerpo: Denso.

Sabor: Chocolate blanco, nueces, hierbabuena.

Sabor Residual: Persistente


El origen común del Café y La Especie Humana